sábado, 4 de julio de 2009

el hombro

No sé en que momento el hombro quedó a la vista, la exposición era bastante compleja y las ideas no del todo familiares, hubo muchos conceptos que al tocarse crearon en una sola superficie un fractal. La cosa no es esa, muchas veces he estado ahí a la escucha de los discursos a la vista de ojos, manos, gestos, piernas e ideas que se mueven con ritmo y sin motivo aparente.
¿qué despierta el deseo? ¿el discurso o la sorpresa de una piel que se confunde con un recuerdo muy amado? Una coyuntura redonda y una piel salpicada, el músculo que se tensa. Me descubro húmeda y me asusto. Lo que se descubre en una ojeada y despierta el cuerpo, es confusión porque se trata de otra piel que no es la tuya.

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